Cuándo compensa un embolsador de paraguas
Edificios donde el paraguas no se queda en la entrada.
En un hospital, un centro de salud, un centro comercial, un museo o una administración con atención al público, los visitantes entran con el paraguas y se lo llevan consigo. Un paragüero en la puerta no sirve, porque nadie lo deja allí, y el agua acaba en suelos que pueden volverse resbaladizos.
El embolsador resuelve justo ese caso: el visitante introduce el paraguas, sale enfundado y entra sin mojar nada. En oficinas con plantilla fija, en cambio, suele bastar un buen paragüero en el acceso.