Qué archivador metálico de oficina necesitas según el documento
El formato del papel decide la familia antes que el número de cajones.
El error más habitual al comprar un archivador metálico de cajones es elegirlo por altura o por color sin mirar qué se va a guardar. Un despacho que trabaja con expedientes necesita cajones de extracción total y buena carga; un estudio de arquitectura necesita un archivador de planos con cajones de gran superficie donde un A0 no se doble; una secretaría escolar o un archivo con fichas necesita cajones estrechos con varias filas.
Por eso organizamos la categoría por tipo de documento y no por marca. Para el día a día suele bastar un archivador metálico con cerradura. Si el riesgo es el acceso indebido, un archivador de seguridad blindado. Y cuando se trata de contratos originales, escrituras o información confidencial conviene valorar desde el principio los archivadores ignífugos, porque su peso y sus medidas condicionan dónde se pueden colocar.