Qué papel necesita cada impresora, cada oficina y cada documento
Criterios de elección según el equipo de impresión, el uso final del documento y el volumen consumido
El gramaje define el comportamiento del papel dentro de la impresora y la calidad del resultado: el 80 g/m² es el estándar que funciona en prácticamente todos los equipos láser e inyección de tinta para documentos internos, fotocopias y uso diario sin compromiso de imagen. Subir a 90 g/m² tiene sentido cuando se imprime a doble cara con mucho color o cuando el documento tiene que proyectar una imagen cuidada (informes para cliente, presentaciones corporativas, propuestas comerciales). Para portadas, tarjetas, papelería corporativa y separadores, los gramajes de 120 y 160 g/m² aportan el cuerpo y la presencia que el papel de uso diario no puede dar.
El formato físico condiciona tanto la calidad del resultado como el coste de impresión. Un folio de 75 g/m² cuesta menos que uno de 80 g/m², pero en oficinas con impresión intensiva a doble cara el papel más ligero muestra transparencias que obligan a reimprimir y anulan el ahorro. El papel de colores A4 en pasteles o intensos resuelve un problema frecuente en empresas con flujos documentales por departamento: diferenciar físicamente copias y juegos de documentos (por turno, por cliente, por área) sin necesidad de etiquetas ni marcas adicionales.