La primera pregunta antes de elegir silla: ¿quién se sienta y cuánto tiempo?
El tipo de silla correcto no se decide por el presupuesto ni por el diseño. Se decide por el perfil de uso: duración, número de usuarios distintos y función del espacio.
El error más frecuente al comprar sillas para una empresa es aplicar el mismo tipo a todos los espacios. En una oficina conviven al menos tres situaciones distintas: puestos de trabajo individual donde la misma persona se sienta 6 u 8 horas seguidas, salas de reunión donde distintas personas se sientan durante periodos cortos, y zonas de espera o recepción donde nadie sabe de antemano quién ni cuánto tiempo va a ocupar la silla. Cada una de esas tres situaciones pide un tipo de silla diferente, con criterios de elección diferentes y precios de referencia diferentes.

Las sillas de oficina ergonómicas con ruedas están diseñadas para un usuario fijo que necesita ajustar la silla a su cuerpo: mecanismo syncro, altura regulable, brazos ajustables, respaldo de malla o tapizado que acompaña el movimiento postural durante horas. Las sillas confidente están diseñadas para lo contrario: distintos usuarios, periodos cortos, imagen del espacio tan importante como la funcionalidad. Confundir ambos tipos y poner una confidente en un puesto de trabajo intensivo o una silla operativa en una recepción de representación, es el origen de la mayoría de los problemas de confort y de imagen en las oficinas.
